Síntesis: Discusión de la Prioridad 4

Entre las conclusiones de la Prioridad 4 del Proyecto Apostólico Común (PAC), existe una percepción general: “vamos por buen camino, lentos pero en movimiento”, para seguir fomentando la integración en la misión común de las Provincias de América Latina y el Caribe.

La formación de los Centros Interprovinciales de Formación (CIF) es estratégica para dar una nueva visión y conciencia de una vocación que supere los límites provinciales. Los participantes destacan que el paso por los CIF es una buena estructura para ir formando un espíritu latinoamericano, porque enfatiza la sensibilidad de pertenecer y compartir una visión universal, y a la vez, hace énfasis en la riqueza de la diversidad cultural.

Sobre el trabajo en red y proyectos comunes, se compartieron algunas reflexiones y aprendizajes que ayudan a identificar elementos que pueden impulsar la integración:

  1. Los proyectos concretos comunes entre provincias ( Fronterizos, Panamazónico, Proyecto Caribe…) nos unen.
  2. Una condición de posibilidad para que funcione el trabajo en red o un proyecto común es que el centro esté en atender un problema o desafío común sentido. De lo contrario, es visto como una carga. Esto implica que debe hacerse énfasis en buscar una mirada latinoamericana, una visión y análisis común de América Latina, para identificar lo que nos integra.
  3. Potenciar el trabajo intersectorial es clave, y los proyectos comunes o en red lo refuerzan. Ahora bien, esta relación intersectorial debe comenzar dentro de la provincia.
  4. Dinamizar las redes necesita personas y recursos. El Programa Comparte es una experiencia positiva de esto.

“El mayor desafío es abrirnos a la vocación universal del jesuita, a la conciencia del cuerpo universal -Compañía de Jesús-, que encamina a tener una sensibilidad afectiva y de disponibilidad a la misión común. Es necesario romper la barrera de la apropiación y de nuestras zonas de confort (mi obra, mi sector, mi provincia) con audacia y generosidad”.

Para ello, se aportan algunas luces, como: promover el discernimiento en común para pensar la misión en común; la integración, encuentro e intercambio de los laicos y laicas en la misión. El rol de los provinciales en impulsar este desafío, es clave: que se converse más sobre las redes y proyectos comunes, sobre la realidad latinoamericana; profundizar en la identidad latinoamericana; buscar formas de hacer más horizontales: negociación, coordinación, convencimiento y motivación.